Como era de esperar, el Juzgado de lo Penal número 3 de Málaga ha aplazado, hasta el 4 de noviembre, el juicio oral previsto para el pasado miércoles 11 de febrero, por un presunto delito de elaboración, tenencia y tráfico de drogas, en el que figura como uno de los acusados el presidente de la urbanización Torremuelle, y propietario del famoso restaurante Blankko, Kamran Motamedi. El juzgado adoptó la decisión de aplazar el juicio debido a que el abogado de uno de los implicados no podía presentarse porque supuestamente tiene problemas de salud.


Según se ha podido saber, algunos testigos apuntan a Kamran Motamedi como el supuesto cabecilla del laboratorio desmantelado por la Guardia Civil en una vivienda de Alhaurín de la Torre en marzo de 2012, donde, según informó varios medios de comunicación, se pretendía cultivar marihuana a gran escala, habiendo intervenido más de 64 kilos de droga y detenido a dos personas, una de nacionalidad iraní y otra argentina, como presuntas autoras de un delito contra la salud pública (ver AQUÍ).

Al parecer, los materiales incautados por la Guardia Civil estuvieron, supuestamente, depositados meses antes en los almacenes que posee la comunidad de propietarios de Torremuelle y en el sótano del Hotel Vista de Rey, establecimiento ubicado también en esta urbanización.

Tras tener conocimiento de esta imputación, la Asociación VETO (Vecinos de Torremuelle) solicitó a la Junta Directiva de la comunidad de propietarios la dimisión de su presidente, Kamran Motamedi, ya que este hecho perjudica seriamente la imagen de esta urbanización. A fecha de hoy, aún no se ha pronunciado la Junta Directiva (ver AQUÍ).

Es preciso señalar que Torremuelle es una de las urbanizaciones más importante de Benalmádena, y que Motamedi representa a más de 2000 vecinos, mucho más que algunos alcaldes de diversos municipios de nuestra provincia.


En agosto de 2013 agredió, presuntamente, a un vecino de Torremuelle

Esta imputación no es un caso aislado. Otro de los procedimientos judiciales que tiene pendiente Motamedi es por el caso ocurrido en agosto de 2013 donde agredió, presuntamente, junto a su hermano, a un sexagenario vecino de esta urbanización, causándole la pérdida total de la visión de un ojo, cuando dicho vecino accedió a la zona pública de la Torre Vigía (AQUÍ). Según la denuncia que consta en los juzgados, los hermanos Motamedi habrían agredido a nuestro vecino, de 60 años de edad, propinándole serios golpes en el ojo izquierdo y en la cabeza mientras otros dos hombres lo sujetaban e inmovilizaban, además de numerosas patadas por todo el cuerpo cuando nuestro vecino habría sido tirado al suelo por los presuntos agresores. Aún no hay fecha para el juicio.

El propietario de Blankko hace y deshace, a su antojo, en Torremuelle y en la zona pública de la Torre Vigía con el "beneplácito" de los gobernantes del Ayuntamiento de Benalmádena.

Es bochornoso ver cómo algunos imputados tienen más crédito ante ciertos cargos públicos y funcionarios de este ayuntamiento que quienes se atreven a denunciar públicamente lo que tantos callan, lo que algunos ocultan y lo que muchos permiten.

Todos los vecinos saben que Motamedi lleva años campando a sus anchas por Torremuelle, haciendo y deshaciendo a su antojo con el "beneplácito" de los gobernantes del Ayuntamiento de Benalmádena, donde a pesar de las numerosas denuncias que los residentes han realizado en el consistorio por las actuaciones de este señor en las zonas públicas de esta urbanización, así como también en su restaurante Blankko y en la zona protegida de la Torre Vigía, el ayuntamiento y sus responsables siempre han mirado para otro lado, ignorado a los residentes (AQUÍ). Hasta tal punto que han tenido que acudir al Defensor del Pueblo, quien aceptó a trámite la queja de los vecino en cuestión de días (AQUÍ). Sin embargo, la oficina del Defensor ahora también combate la lentitud de la corporación municipal, que zancadillea durante meses la investigación y las quejas de los residentes (AQUÍ).

Un ejemplo de auténtico descaro por parte del consistorio ocurrió este verano pasado. Los vecinos recogieron más de 100 firmas de vecinos para que el ayuntamiento tomara medidas por el exceso de ruido del restaurante Blankko (AQUÍ). Y la respuesta del consistorio fue concederle varias autorizaciones para poder dar conciertos en directo en su terraza (AQUÍ).

Al parecer, gestos como estos últimos no han sido los únicos. Los más sorprendente fue cuando se inauguró el restaurante Blankko, propiedad de Motamedi, que aunque el ayuntamiento tenía constancia de las numerosas denuncias interpuesta por los residentes y de la agresión sufrida por un vecino en la zona colindante del citado restaurante, tres concejales del Consistorio, gobernado por el PP, acudían a dicho evento. Con lo que propició, con su presencia, la promoción del local en los distintos medios de comunicación. La regidora, Paloma García Gálvez, no pudo acudir, pero mandó en su representación a la edil de Vías y Obras, Concha Cifrián, quien dio un discurso donde agradeció “la buena labor” de la familia propietaria del mismo, “los señores que se saltan y se ríen de la burocracia y hacen barbaridades en una zona histórica-artística”. Junto a Cifrián también acudió la edil de Cultura, Yolanda Peña, y el concejal de Turismo, Juan Adolfo Fernández.


Montaje fotográfico que circula por la red
Inauguración de Blankko (agosto de 2013). Concha Cifrián dando el discurso de agradecimiento. A la izquierda, el concejal de Turismo y la concejala de Cultura.

Concha Cifrían, Enrique Moya y Kamran Motamedi



Francisco Salido (UCB), una vecina, Inmaculada Hernández (PP) y Kamran Motamedi



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